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mayo 2020

Que tu alimento sirva a todos!!!

By | Pobreza

En nuestro país viven 53.4 millones de personas en condición de pobreza de los cuales 9.4 millones padecen pobreza extrema, lo que significa que si gastaran todo lo que ganan en comida no les alcanzaría para tener una nutrición adecuada y además debe afrontar por lo menos 3 de las llamadas carencias sociales (rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación).

México cuenta con un modelo que establece un escala de pobreza multidimensional es decir que reporta ingresos y también las carencias sociales. En diferentes entregas hemos analizado las diferentes carencias sociales que mide el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) y ahora toca el turno a la referente al acceso a la alimentación.

Para iniciar es importante conocer qué significa la palabra alimentación. Según la Real Academia Española (RAE) es la acción y efecto de alimentar; conjunto de las cosas que se toman por alimento así como actividad industrial o comercial de productos alimenticios. Solo la última no nos sería útil en este contexto. 

Podría parecer que esta carencia social sería idéntica a no tener los recursos suficientes para cubrir la canasta básica alimentaria pero es una cuestión diferente. 

Según los Lineamientos y criterios para la definición, identificación y medición de la pobreza publicados el 16 de junio de 2010 en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la carencia social relativa al acceso a la alimentación se refiere a “población en hogares con un grado de inseguridad alimentaria moderado o severo.”

La seguridad alimentaria la define el documento como “el acceso en todo momento a comida suficiente para llevar una vida activa y sana, lo cual está asociado a los conceptos de estabilidad,  suficiencia y variedad de los alimentos”, sin embargo no se explicitan las características de cada uno de los diferentes grados de inseguridad alimentaria. 

No obstante lo anterior en la página electrónica del Coneval hallamos información sobre el particular. 

“El indicador se construye a partir de la Escala Mexicana de Seguridad Alimentaria (EMSA) y toma en consideración los siguientes elementos: En los hogares donde sólo residen adultos, se valora si en los últimos tres meses por falta de dinero o recursos algún integrante del hogar:

  • Tuvo una alimentación basada en muy poca variedad de alimentos.
  • Dejó de desayunar, comer o cenar.
  • Comió menos de lo que piensa debía comer.
  • Se quedó sin comida.
  • Sintió hambre pero no comió.
  • Comió una vez al día o dejó de comer todo un día

En hogares donde viven menores de dieciocho años se considera una lista de otras seis preguntas similares a las descritas anteriormente, las cuales se aplican a este grupo de población.

Grado de inseguridad alimentaria

  • Seguridad alimentaria: los hogares constituidos sólo por adultos y los hogares con menores de edad que no responden de manera afirmativa a ninguna de las preguntas de la escala.
  • Leve: los hogares conformados sólo por mayores de dieciocho años que contestan afirmativamente de una a dos de las seis preguntas de la escala. En el caso de los hogares con menores de edad, se consideran a aquellos que contestan afirmativamente de una a tres de las doce preguntas de la escala.
  • Moderado: los hogares sólo con adultos que responden afirmativamente de tres a cuatro preguntas de la escala. Para los hogares con menores de dieciocho años, se consideran aquellos que contestan afirmativamente de cuatro a siete preguntas de la escala.
  • Severo: los hogares sólo con adultos que contestan afirmativamente de cinco a seis preguntas; los hogares con menores de edad que responden de ocho a doce preguntas de la escala.

Las personas no presentan carencia en el acceso a la alimentación si los hogares en los que residen tienen seguridad alimentaria o un grado de inseguridad alimentaria leve.”

Podríamos entender que los ingresos por debajo de la línea de bienestar mínimo que implica no alcanzar una nutrición adecuada se distingue de la carencia por acceso a la alimentación en tanto que la primera se trata de poder comprar los alimentos en tanto que la carencia social descrita se refiere propiamente a la disposición de los alimentos y de la percepción de contar con ellos o no, de ahí la importancia del cuestionario propuesto.

¿Cómo vamos en nuestro país?

Con las cifras disponibles actualmente (la cifra más reciente es de 2016) el porcentaje de personas a nivel nacional con esta carencia es de 20.1, es decir 24.6 millones de personas. 

Respecto del año 2008 en el que empezaron las mediciones por el Coneval, el indicador ha bajado pero sólo porcentualmente ya que en ese entonces el 21.7% de la población sufría esa carencia lo que se traduce en 24.3 millones de mexicanos. Según los datos publicados incluso habría un aumento numérico de 300 mil personas al último registro.

Guerrero

Encuentro con México despliega sus actividades en el municipio de Cochoapa el Grande  por ser uno de que padece mayor pobreza extrema en todo el país. Dicho municipio se encuentra en el estado de Guerrero por lo que analizamos el contexto estatal respecto de esta carencia social.

En el año 2010 se registró en el estado que el 42.7% de la población sufría esta carencia afectando a 1,471,500 personas. Para el año 2016 este porcentaje se redujo significativamente pasando a 27.8% equivalente a 1,000,300 habitantes guerrerenses. 

Cochoapa el Grande

Ahora bien ¿cuál es el nivel que maneja este municipio en esta carencia ? Para responder a esta pregunta no sobra recordar que sobre el nivel municipal, el Conval desagrega datos cada 5 años, por lo que se cuenta con cifras correspondientes a los años 2010 y 2015.

Así en el primer ejercicio estadístico el porcentaje de vecinos de Cochoapa el Grande que soportaba esta carencia fue de 93.3%. Pese a lo anterior para el año 2015 el registro descendió hasta un 45.7 de la población. 

Hasta aquí los datos duros ahora permite el atrevimiento de felicitarte si nunca te ha mordido el hambre y si tienes esa gracia aprovéchala!, en ocasiones por disfrutar sólo la comida que nos gusta o para tener un físico que cumpla con cierto cánones (irreales, inhumanos) la desdeñamos y enfermamos. 

Te invito a que te sientas muy feliz de poder tener una comida balanceada, de  recibir “el pan de cada día”, así que llena tu mente y tu espíritu para que puedas pensar con lucidez cómo hacer para alimentar a quien debe irse dormir con hambre a una cama de tablas y que esa comidita que consumas nos sirva a todos!!! Ánimo.

Comunidad de San Pedro, Cochoapa el Grande, Guerrero. Diciembre de 2019. Foto: Diego Gómez

No es lo mismo que te cuenten a estar ahí…

By | Comunidad

¿Te imaginas que navegando en internet encuentres algo que cambie tu vida, tu forma de ver las cosas y hasta el lugar donde vives? Pues algo así le ocurrió a Liliana Huerta, una licenciada en Ciencias Ambientales de 26 años de edad, una de nuestras voluntarias de inmersión. 

Ella es originaria del estado de Guerrero, específicamente de Acapulco, quien un día navegando en la web descubrió la labor solidaria de Encuentro con México en las comunidades del municipio de Cochoapa El Grande ubicado en su propio estado natal. 

Liliana Huerta comentó en entrevista que no tenía idea de lo que era “Encuentro” o su organización, pero conoció una convocatoria a las brigadas y guiada por Paola Peralta se inscribió. 

Expectativa

“Bueno, ¿qué pierdo por ir una semana a experimentar ciertos lugares? y luego yo soy de Acapulco no conozco mi estado pues es mi oportunidad de conocerlo”, pensó Liliana tras saber los pormenores de las actividades que se desarrollaron en el mes de enero. 

Lo anterior refleja la expectativa que tenía antes partir hacia aquello que aún no vivía, sin embargo su diagnóstico acertó en algo, ciertamente no perdió nada sino que ganó mucho.

Huerta reconoció que aunque había visitado otras comunidades en Guerrero, las ubicadas en la región de La Montaña representan situaciones muy diferentes. 

Realidad 

“No es lo mismo que te cuenten a estar ahí, estando en la comunidad te encuentras con muchos problemas, te encuentras con muchas necesidades que dices ¿si puedo, por que no ayudar?”, afirmó nuestra voluntaria

Acudió con Encuentro a las comunidades del municipio de Cochoapa El Grande en La Montaña de Guerrero compartiendo sobre todo las tardes con los niños. Así deseó ser voluntaria de inmersión por lo que ahora ya lleva 3 meses en la comunidad de Itia Thio. 

Actualmente desarrolla un proyecto educativo en el que apoya al profesor del lugar, el cual debe atender a todos los niños de 1o a 6o de primaria en el mismo salón de clases. 

Liliana normalmente ayuda al docente con las pequeñitas de 5o y 6o con materias como Historia, Geografía, Ciencias Naturales y Formación Cívica y Ética.”Yo voy reforzando ese conocimiento con estas materias”, señaló.

“En ausencia del maestro yo soy encargada de atender a todos los niños de todos los grados”, agregó.

Por otro lado tiene por objetivo, al fin licenciada en Ciencias Ambientales, inculcarles a los niños que no tiren basura en el aula y que respeten sus áreas de trabajo y de recreación. Ahora mismo la comunidad escolar ya hace aseo general al terminar sus actividades y hay un rol para llevarlo a cabo. 

¿Qué piensa ahora? Experiencia 

Como quedó asentado Liliana ya conocía otras comunidades guerrerenses pero apuntó que “ahora vives en el contexto de La Montaña y es totalmente diferente a otras regiones que he visitado o he estado ahí en ese tiempo… te hace cambiar la perspectiva que tienes a tener otro concepto”.

Liliana nos comentó la forma en que como voluntario de a poco “te vas involucrando… cuando ya te atrapó” y en ese momento surge la cuestión “¿ahora que hago?”

Y su respuesta ha sido “pues ayudar ¿no? Y es cuando empiezas a disfrutar lo que haces. En mi persona estoy disfrutando mucho estando ahí, los niños son maravillosos, las nanas super lindas, me cuesta trabajo con los señores pero  ahí vamos”.

Retrospectiva

Estar con Encuentro con México me ha hecho reflexionar tanto en mi persona como en mi entorno, a valorar muchas cosas, tanto a mi familia como a los demás; me he dado cuenta que a veces nos preocupamos por cosas insignificantes y a veces decimos que nos preocupamos o hacemos cosas que no debemos pero ¿por qué no ayudar al prójimo? Si nos hace sentir muy bien emocional y espiritualmente, concluyó.