Que tu alimento sirva a todos!!!

En nuestro país viven 53.4 millones de personas en condición de pobreza de los cuales 9.4 millones padecen pobreza extrema, lo que significa que si gastaran todo lo que ganan en comida no les alcanzaría para tener una nutrición adecuada y además debe afrontar por lo menos 3 de las llamadas carencias sociales (rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación).

México cuenta con un modelo que establece un escala de pobreza multidimensional es decir que reporta ingresos y también las carencias sociales. En diferentes entregas hemos analizado las diferentes carencias sociales que mide el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (Coneval) y ahora toca el turno a la referente al acceso a la alimentación.

Para iniciar es importante conocer qué significa la palabra alimentación. Según la Real Academia Española (RAE) es la acción y efecto de alimentar; conjunto de las cosas que se toman por alimento así como actividad industrial o comercial de productos alimenticios. Solo la última no nos sería útil en este contexto. 

Podría parecer que esta carencia social sería idéntica a no tener los recursos suficientes para cubrir la canasta básica alimentaria pero es una cuestión diferente. 

Según los Lineamientos y criterios para la definición, identificación y medición de la pobreza publicados el 16 de junio de 2010 en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la carencia social relativa al acceso a la alimentación se refiere a “población en hogares con un grado de inseguridad alimentaria moderado o severo.”

La seguridad alimentaria la define el documento como “el acceso en todo momento a comida suficiente para llevar una vida activa y sana, lo cual está asociado a los conceptos de estabilidad,  suficiencia y variedad de los alimentos”, sin embargo no se explicitan las características de cada uno de los diferentes grados de inseguridad alimentaria. 

No obstante lo anterior en la página electrónica del Coneval hallamos información sobre el particular. 

“El indicador se construye a partir de la Escala Mexicana de Seguridad Alimentaria (EMSA) y toma en consideración los siguientes elementos: En los hogares donde sólo residen adultos, se valora si en los últimos tres meses por falta de dinero o recursos algún integrante del hogar:

  • Tuvo una alimentación basada en muy poca variedad de alimentos.
  • Dejó de desayunar, comer o cenar.
  • Comió menos de lo que piensa debía comer.
  • Se quedó sin comida.
  • Sintió hambre pero no comió.
  • Comió una vez al día o dejó de comer todo un día

En hogares donde viven menores de dieciocho años se considera una lista de otras seis preguntas similares a las descritas anteriormente, las cuales se aplican a este grupo de población.

Grado de inseguridad alimentaria

  • Seguridad alimentaria: los hogares constituidos sólo por adultos y los hogares con menores de edad que no responden de manera afirmativa a ninguna de las preguntas de la escala.
  • Leve: los hogares conformados sólo por mayores de dieciocho años que contestan afirmativamente de una a dos de las seis preguntas de la escala. En el caso de los hogares con menores de edad, se consideran a aquellos que contestan afirmativamente de una a tres de las doce preguntas de la escala.
  • Moderado: los hogares sólo con adultos que responden afirmativamente de tres a cuatro preguntas de la escala. Para los hogares con menores de dieciocho años, se consideran aquellos que contestan afirmativamente de cuatro a siete preguntas de la escala.
  • Severo: los hogares sólo con adultos que contestan afirmativamente de cinco a seis preguntas; los hogares con menores de edad que responden de ocho a doce preguntas de la escala.

Las personas no presentan carencia en el acceso a la alimentación si los hogares en los que residen tienen seguridad alimentaria o un grado de inseguridad alimentaria leve.”

Podríamos entender que los ingresos por debajo de la línea de bienestar mínimo que implica no alcanzar una nutrición adecuada se distingue de la carencia por acceso a la alimentación en tanto que la primera se trata de poder comprar los alimentos en tanto que la carencia social descrita se refiere propiamente a la disposición de los alimentos y de la percepción de contar con ellos o no, de ahí la importancia del cuestionario propuesto.

¿Cómo vamos en nuestro país?

Con las cifras disponibles actualmente (la cifra más reciente es de 2016) el porcentaje de personas a nivel nacional con esta carencia es de 20.1, es decir 24.6 millones de personas. 

Respecto del año 2008 en el que empezaron las mediciones por el Coneval, el indicador ha bajado pero sólo porcentualmente ya que en ese entonces el 21.7% de la población sufría esa carencia lo que se traduce en 24.3 millones de mexicanos. Según los datos publicados incluso habría un aumento numérico de 300 mil personas al último registro.

Guerrero

Encuentro con México despliega sus actividades en el municipio de Cochoapa el Grande  por ser uno de que padece mayor pobreza extrema en todo el país. Dicho municipio se encuentra en el estado de Guerrero por lo que analizamos el contexto estatal respecto de esta carencia social.

En el año 2010 se registró en el estado que el 42.7% de la población sufría esta carencia afectando a 1,471,500 personas. Para el año 2016 este porcentaje se redujo significativamente pasando a 27.8% equivalente a 1,000,300 habitantes guerrerenses. 

Cochoapa el Grande

Ahora bien ¿cuál es el nivel que maneja este municipio en esta carencia ? Para responder a esta pregunta no sobra recordar que sobre el nivel municipal, el Conval desagrega datos cada 5 años, por lo que se cuenta con cifras correspondientes a los años 2010 y 2015.

Así en el primer ejercicio estadístico el porcentaje de vecinos de Cochoapa el Grande que soportaba esta carencia fue de 93.3%. Pese a lo anterior para el año 2015 el registro descendió hasta un 45.7 de la población. 

Hasta aquí los datos duros ahora permite el atrevimiento de felicitarte si nunca te ha mordido el hambre y si tienes esa gracia aprovéchala!, en ocasiones por disfrutar sólo la comida que nos gusta o para tener un físico que cumpla con cierto cánones (irreales, inhumanos) la desdeñamos y enfermamos. 

Te invito a que te sientas muy feliz de poder tener una comida balanceada, de  recibir “el pan de cada día”, así que llena tu mente y tu espíritu para que puedas pensar con lucidez cómo hacer para alimentar a quien debe irse dormir con hambre a una cama de tablas y que esa comidita que consumas nos sirva a todos!!! Ánimo.