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marzo 2020

El hombre es de agua, no de maíz

By | Comunidad

Foto: Diego Gómez

¿Sabías que los seres humanos estamos constituidos entre un 70 y un 80 por ciento por agua? ¿Te parece un argumento poderoso para cuidarla?

Todos intuimos que la importancia de este líquido para nuestra vida especialmente recordamos cuánto la necesitamos cuando carecemos de ella. 

La realidad es que el agua “es una necesidad básica para que nosotros podamos existir”, afirmó Teresa García Aguilar, maestra en Bioquímica, quien compartió con nosotros importantes datos referentes al vital líquido y a su cuidado.

García Aguilar indicó que la proporción de agua que nos constituye varía dependiendo si nos encontramos en la infancia, la juventud, la edad adulta o la vejez oscila, como lo habíamos adelantado, entre el 70 al 80%. Pero más aún, todas las demás especies también necesitan ciertas proporciones de agua para poder vivir.

Por otro lado nos es útil en el tema de la salud, por ejemplo para evitar contagios o para impedir que algunas infecciones devengan en una plaga.

¿Agua para siempre?

La maestra Teresa García enfatizó que a pesar de que el agua cumple un ciclo, el agua de hecho no es un recurso renovable y señaló que por de manera general “los recursos naturales no son renovables”. 

Indicó que el cuidado del agua es básico dada nuestra conformación, para ampliar nuestro rango de esperanza de vida para lo cual buscamos evitar las enfermedades.

Cabe mencionar que siempre es primordial maximizar su uso pero nos dice el sentido común que esto es más apremiante cuando escasea como ocurre en el municipio de Cochoapa el Grande en Guerrero, donde Encuentro con México (EM) colabora con sus pobladores a través de sus voluntarios.

Teresa García comentó que para consumir el agua es necesario que llegue a las poblaciones, su potabilización, así como su almacenaje, para lo cual se requiere una cierta infraestructura de la que carecen las comunidades que en su mayoría conforman al municipio. Por esta razón el cuidado de este recurso reviste una importancia muy alta. 

La maestra en bioquímica no omitió subrayar la responsabilidad de la autoridad municipal de proveer de agua a sus habitantes a pesar de las difíciles condiciones por ser un servicio público y un derecho del ciudadano (derecho humano).

Alta calidad

Debemos ser conscientes de que los estándares de calidad del agua para consumo humano son altos; no es pintoresco ni folclórico que los habitantes de las comunidades marginadas tomen agua de un río sin el mínimo proceso de potabilización, todos los seres humanos tenemos la misma dignidad sin importar el lugar donde se viva.

García señaló que si se consume agua del hábitat sólo es adecuada para consumo humano la que se toma directamente de un manantial porque ha sido filtrada por el subsuelo liberándola de nitrógeno o de fosfatos pero si se consume del caudal de un río existe el riesgo de éste a lo largo de su recorrido se haya contaminado el agua. 

Por supuesto que existen algunas opciones para reducir el peligro de contaminación por el consumo de este tipo de agua por ejemplo aplicando yodo o cloro pero aún así es posible que organismos patógenos resistan a este rudimentario tratamiento.

Todos los voluntarios de EM pueden atestiguar el alto consumo de refrescos en las comunidades del municipio, evidentemente la falta de agua potable es un elemento para esta situación. Y es sabido que la elevada ingesta de azúcares favorece padecimientos como la diabetes. 

Algunas acciones que se pueden realizar para ahorrar agua es reutilizarla por ejemplo para el excusado o el uso de aguas grises para el aseo de pisos, entre otros. Sin embargo las acciones con este fin son distintas dependiendo del sitio donde se aplicarían. 

Por lo tanto cada vez que tomes un vaso de agua fría piensa cuán afortunado eres de disponer de este líquido. Ojalá que esta información nos llevara a todos a aprovecharla mejor, a no desperdiciarla y a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que a nadie le falte.

 

Dan sin esperar nada a cambio…

By | Comunidad
Fotografía: Diego Gómez

 

Una joven que ha culminado la licenciatura lleva a cuestas 18 años de asistir a clases y aprobar cientos de materias de diferentes áreas. Pero el verdadero aprendizaje comienza en la vida real, en el contacto con los otros, en la resolución de problemas y la creación de vínculos duraderos.

Esto es lo que comprobó nuestra voluntaria de inmersión María de los Ángeles Hermenegildo, quien habiendo estudiado Finanzas y Banca tuvo muchos aprendizajes durante su año de estancia en Cochoapa el Grande, uno de los municipios con mayor pobreza en el país. Ángeles compartió con nosotros la experiencia que obtuvo y los sentimientos que generó en ella este periodo.

Aprendizajes

“Así vive el resto de mexicanos que no tienen la fortuna de vivir en donde tú estás”, señaló Hermenegildo Flores. como su primer aprendizaje tras contrastar su entorno con el de Cochoapa el Grande en Guerrero. Nuestra entrevistada señaló que en la escuela le enseñaron los niveles de pobreza pero de una forma muy teórica (nada mejor que la realidad para entenderla).

No obstante, aprendió que las personas de la comunidad de Itia Thio (comunidad perteneciente al citado municipio), poseen lazos familiares muy fuertes, de los que participa también la misma comunidad.

Dijo que reconoció nuevas forma de expresar el amor, ya que la barrera del idioma no importó, aunque la mayoría de los miembros de la comunidad hablan sólo mixteco y los voluntarios únicamente español. Destacó lo valioso que es que no dejen de utilizar su lengua, porque lo importante es: qué necesitan los habitantes de la comunidad y no lo que los agentes externos quieran ofrecerles.

Observó cómo los pobladores “dan sin esperar nada a cambio”; además, asimiló algunos aspectos de sus tradiciones y captó la manera en que están abiertos a aprender. 

Por otro lado señaló que también es cierto que la comunidad tiene otros problemas sociales más allá de la pobreza por ejemplo el alcoholismo o la violencia en la familia.

Así los voluntarios implementaron el taller “Crianza con ternura”, porque notaron que esos problemas parten en gran medida de la relación padres e hijos, pues aunque el amor filial existe, porque se nota en los sacrificios de los padres por sus familias, hay carencia de cierto tipo de expresiones como las caricias (aunque hallen otras formas de manifestación) o excesos en las reprimendas.

Nuestra voluntaria de inmersión notó cómo es que mujeres solas deben hacerse cargo del hogar ya que cuando sus esposos migran a trabajar a Estados Unidos se van sin la familia a diferencia de cuando lo hacen dentro del país.

Un hecho importante que distinguió Ángeles en su contacto con las jovencitas de la comunidad es que sin llegar a extremos como la anorexia se empiezan a preocupar si están “llenitas”.

Sentimientos generados

La experiencia en Itia Thio despertó en María de los Ángeles la necesidad de desarrollar la paciencia con ella misma, ya que comentó que nunca se había ido tanto tiempo de su casa ni desconectado de forma tan absoluta. 

“Aprendí a saber que son sus planes (los de Dios), no los míos, no los de la comunidad, incluso son sus tiempos, son sus formas”, dijo la voluntaria ya que la planificación de las acciones no se cumplen exactamente. Manifestó haber aprendido a dejar las cosas en manos de Dios, incluso a su familia así como otras preocupaciones.

No obstante también subrayó que su labor en la comunidad también se disfruta porque “tampoco es como un Calvario”.

María de los Ángeles Hermenegildo afirmó que “no es hacer una pausa en la vida, es un parteaguas… es imposible regresar a como estaba”. Y nos compartió una definición de esperanza, virtud en la que se apoyó durante aquel año, “es creer en la aventura del amor, confiar en las personas, dar un salto a lo incierto y abandonarse completamente en Dios.”

Señaló que se tiene que confiar en las personas de la comunidad, porque el objetivo es servir. Así agregó que fue objeto de muchos detalles de amor por parte de la comunidad, la cual los hizo parte de ellos mismos. A este respecto indicó que el reto era no olvidar el objetivo de los proyectos, comentó.

Nuestra colaboradora también experimentó la gratitud ya que en medio de múltiples carencias de todo tipo, la gente se privó de aquello que necesitaba para ofrecerlo a los voluntarios, incluso algo tan significativo como la carne que dejaban de darle a los niños para dársela a ellos. 

Por otro lado, la convivencia también generó respeto de parte de voluntarios a la cultura y tradiciones de la comunidad, así como hacia los límites que ellos les pedían mantener.

Estas acciones no están exentas de producir frustraciones y llanto “porque esa es la vida”, concluyó María Ángeles Hermenegildo. 

Si quieres, como nuestra voluntaria, aprender mucho más que sólo números o datos fríos y saborear lo que es una vida auténtica acércate y ten un Encuentro con México.