El hombre es de agua, no de maíz

Foto: Diego Gómez

¿Sabías que los seres humanos estamos constituidos entre un 70 y un 80 por ciento por agua? ¿Te parece un argumento poderoso para cuidarla?

Todos intuimos que la importancia de este líquido para nuestra vida especialmente recordamos cuánto la necesitamos cuando carecemos de ella. 

La realidad es que el agua “es una necesidad básica para que nosotros podamos existir”, afirmó Teresa García Aguilar, maestra en Bioquímica, quien compartió con nosotros importantes datos referentes al vital líquido y a su cuidado.

García Aguilar indicó que la proporción de agua que nos constituye varía dependiendo si nos encontramos en la infancia, la juventud, la edad adulta o la vejez oscila, como lo habíamos adelantado, entre el 70 al 80%. Pero más aún, todas las demás especies también necesitan ciertas proporciones de agua para poder vivir.

Por otro lado nos es útil en el tema de la salud, por ejemplo para evitar contagios o para impedir que algunas infecciones devengan en una plaga.

¿Agua para siempre?

La maestra Teresa García enfatizó que a pesar de que el agua cumple un ciclo, el agua de hecho no es un recurso renovable y señaló que por de manera general “los recursos naturales no son renovables”. 

Indicó que el cuidado del agua es básico dada nuestra conformación, para ampliar nuestro rango de esperanza de vida para lo cual buscamos evitar las enfermedades.

Cabe mencionar que siempre es primordial maximizar su uso pero nos dice el sentido común que esto es más apremiante cuando escasea como ocurre en el municipio de Cochoapa el Grande en Guerrero, donde Encuentro con México (EM) colabora con sus pobladores a través de sus voluntarios.

Teresa García comentó que para consumir el agua es necesario que llegue a las poblaciones, su potabilización, así como su almacenaje, para lo cual se requiere una cierta infraestructura de la que carecen las comunidades que en su mayoría conforman al municipio. Por esta razón el cuidado de este recurso reviste una importancia muy alta. 

La maestra en bioquímica no omitió subrayar la responsabilidad de la autoridad municipal de proveer de agua a sus habitantes a pesar de las difíciles condiciones por ser un servicio público y un derecho del ciudadano (derecho humano).

Alta calidad

Debemos ser conscientes de que los estándares de calidad del agua para consumo humano son altos; no es pintoresco ni folclórico que los habitantes de las comunidades marginadas tomen agua de un río sin el mínimo proceso de potabilización, todos los seres humanos tenemos la misma dignidad sin importar el lugar donde se viva.

García señaló que si se consume agua del hábitat sólo es adecuada para consumo humano la que se toma directamente de un manantial porque ha sido filtrada por el subsuelo liberándola de nitrógeno o de fosfatos pero si se consume del caudal de un río existe el riesgo de éste a lo largo de su recorrido se haya contaminado el agua. 

Por supuesto que existen algunas opciones para reducir el peligro de contaminación por el consumo de este tipo de agua por ejemplo aplicando yodo o cloro pero aún así es posible que organismos patógenos resistan a este rudimentario tratamiento.

Todos los voluntarios de EM pueden atestiguar el alto consumo de refrescos en las comunidades del municipio, evidentemente la falta de agua potable es un elemento para esta situación. Y es sabido que la elevada ingesta de azúcares favorece padecimientos como la diabetes. 

Algunas acciones que se pueden realizar para ahorrar agua es reutilizarla por ejemplo para el excusado o el uso de aguas grises para el aseo de pisos, entre otros. Sin embargo las acciones con este fin son distintas dependiendo del sitio donde se aplicarían. 

Por lo tanto cada vez que tomes un vaso de agua fría piensa cuán afortunado eres de disponer de este líquido. Ojalá que esta información nos llevara a todos a aprovecharla mejor, a no desperdiciarla y a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que a nadie le falte.