El vestido también es cultura

By 23 septiembre, 2020Pobreza

Encuentro con México (EM) colabora directamente con las comunidades del municipio de Cochoapa el Grande en Guerrero con la intención de detonar su desarrollo integral. Por supuesto que esta interacción con sus habitantes no es una reunión fría de individuos de entornos diferentes que sucede con exactitud matemática sino que es la relación de personas con fines comunes pero con visiones del mundo distintas, de personas que no son ajenas a su propia cultura.

La cultura se define como “el conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social. etc”, según la Real Academia Española (RAE). De esta forma la vestimenta es un elemento muy significativo de las diferentes culturas.

Cuando un voluntario visita alguna de las comunidades en Cochoapa el Grande, cuya población mayoritariamente es indígena, reconoce que la forma de vestir de sus habitantes  en especial la de las mujeres es distinta a la de aquellas áreas urbanas de las cuales generalmente provienen.

Vestimenta y fibras textiles

Se ha podido identificar entre quienes se dedican al estudio del arte popular que en general si se toma como referencia al río Pánuco, las mujeres de las etnias indígenas asentadas al  sur (mixtecos, amuzgos, tzotziles, tzeltales, zapotecos, mixes, mayas, etc.) utilizan el huipil y al norte el quechquemetl que se complementa con enagua y faja. Por lo tanto las mujeres de los grupos indígenas del estado de Guerrero se hallan dentro del conjunto de damas que utilizan como prenda principal el huipil. 

Esta prenda consiste en la unión de dos o tres lienzos, con un escote que puede tener diferentes formas, mismo que se usa como blusa. Puede llegar hasta la cintura  o casi al suelo y es común que se remate con cintas, encaje o esté bordado en su totalidad. Los bordes del huipil pueden ir dentro del enredo (tipo de falda) o usarse suelto. 

En cuanto a los varones su indumentaria se compone de calzón, camisa, ceñidor y sombrero sin embargo cada vez más esa forma de vestir se reemplaza por la mezclilla y tela de naturaleza industrial lo que se puede verificar a simple vista en aquellas regiones. 

Las técnicas textiles prehispánicas subsisten pero a la par de las coloniales y las contemporáneas. El uso del algodón precolombino era reservado a las clases altas en tanto que el pueblo utilizaba el ixtle. Con el paso del tiempo y de los acontecimientos históricos el repertorio de fibras textiles se enriqueció con la lana y la seda traídas de España así como las fibras industrializadas de época más reciente. 

Colores artesanales

Cabe mencionar que la enorme biodiversidad de la región sur-sureste de México brinda enormes oportunidades y temas para la creación de indumentaria a sus pobladores.

Un aspecto importante es el teñido de las telas en la confección de las prendas. En las técnicas tradicionales de teñido se acude a la grana cochinilla, el caracol púrpura y al añil.

La grana cochinilla es la hembra de un insecto parásito del nopal cuyo tamaño llega a ser de máximo 6 milímetros, en su madurez se halla recubierto de un polvillo blanco conocido como cera. para obtener el colorante se puede utilizar la técnica de temazcal, mediante vapor; además pueden ser tostadas en comal o al sol e inclusive seguir un proceso de congelación, que no permite pérdida de volúmen. 

De este pequeño animal se obtienen colores rojos, púrpuras y rosas pero su uso no se limitó a telas sino que incluyó también madera, códices, cerámica y edificios religiosos. 

El caracol púrpura es un molusco pequeño que secreta una sustancia como medio de defensa la cual es incolora pero a medida que se oxida varía hasta ser color púrpura. Al molusco se le localiza en las costas pegado a las rocas por lo que se le ha de separar de aquellas y soplarle para que libere el tinte sobre las fibras que se desean pintar. En la época prehispánica el color púrpura se le relacionaba con lo sagrado por lo que los sacerdotes utilizaban prendas con este color.

El añil, del cual se obtiene el azul índigo, es un arbusto de unos dos metros de tallo. El color no se obtiene directamente del árbol sino de la sustancia indicán contenida en las hojas. 

Los procesos para conseguir el tinte puede ser por medio de secado al sol de las hojas para después ser rociadas con agua para que fermenten y luego el residuo de polvo sea machacado. El otro método es sumergir la hojas en agua para que fermenten, después el líquido que resulta se vierte en otra pileta junto al gulabare para más tarde ser removido con el fin de que se oxide al recibir el aire.

Por supuesto que actualmente estos pigmentos y sus técnicas para alcanzarlos conviven con los tintes más modernos de la industria textil.

Cochoapa el Grande 

En cuanto a las prendas que utiliza la mayoría de población de las comunidades del municipio la realidad es que la mujer, en especial las de mayor edad usa el huipil y el varón pantalones de mezclilla, camisa de manga larga y sombrero. Una coincidencia casi exacta con la información disponible.

Las mujeres no sólo usan el huipil sino que lo confeccionan. Si bien en el municipio no se abocan a la obtención de tintes es a través de la técnica del bordado que las hábiles manos mixtecas de las mujeres de Cochoapa el Grande pueden hacer auténticas obras de arte plasmadas en un huipil, el cual a su vez también puede ser adornado con cintas de colores.

Aquellas mujeres más jóvenes con mayor contacto por la escuela o el trabajo con poblaciones grandes pueden vestir como en las áreas urbanas.